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SIN TAPUJOS - OSCAR WILDE

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SIN TAPUJOS - OSCAR WILDE



Las Mujeres

menos a la tentación. si se   hace a menudo. Es peor que fea, es buena intentando hacerlo eterno.
Las mujeres están hechas para ser amadas, no para ser comprendidas. Las mujeres son un sexo decorativo. Nunca tienen nada que decir, pero lo dicen encantadoramente.
Ella se comporta como si fuera bonita. Es el secreto de su encanto. Las mujeres representan el triunfo de la materia sobre el espíritu, tanto como los hombres representan el triunfo del espíritu sobre la moral.
El llanto es el refugio de las mujeres feas y la ruina de las bonitas.
Hay sólo dos clases de mujeres: las que no se maquillan y las que se maquillan. Las que no se pintan son muy útiles. Si uno quiere ganarse una reputación de hombre respetable, lo único que tiene que hacer es invitarlas a cenar. Las otras mujeres son encantadoras. Sin embargo, cometen un error. Se maquillan para intentar parecer jóvenes. Nuestras abuelas lo hacían para que así pareciese que hablaban de manera brillante.
Las mujeres nos tratan exactamente como la humanidad trata a sus dioses. Nos adoran y siempre nos están pidiendo algo.
Su capacidad para el afecto familiar es extraordinaria. Cuando murió su tercer marido, su pelo se volvió completamente dorado de dolor.
Las mujeres están mejor constituidas que      los hombres para soportar el dolor. Viven de sus emociones. Cuando las mujeres se enamoran, es simplemente para tener a alguien a quien hacer escenas.
intentando hacerlo eterno. Las mujeres estropean todo romance, intentando hacerlo eterno.
El único encanto del pasado es que ya ha pasado. Pero las mujeres nunca saben cuándo ha caído el telón. Siempre quieren un sexto acto y, aunque se haya perdido el interés por la obra, ellas proponen la continuación.
La única manera de que se puede valer la mujer para reformar a un hombre es aburrirle a tal punto que pierda todo interés en la vida.
Sólo las mujeres muy feas o muy bellas esconden sus rostros.
Las mujeres americanas son lo suficientemente inteligentes como para ocultar quiénes son sus padres, así como las inglesas lo son para ocultar su pasado.
En la buena sociedad, tener otro admirador-cuando se pierde el que se tenía- siempre hace más joven a una mujer.
Las mujeres corrientes no quedan grabadas en nuestra imaginación. Están limitadas a su siglo. Uno puede ver su mente tan fácilmente como ve su sombrero.
Me gustan los hombres que tienen un porvenir y las mujeres que tienen un pasado.
Las mujeres se defienden atacando, así como atacan por medio de repentinas y extrañas sumisiones.
Ella es muy inteligente, demasiado para una mujer. Le falta ese indefinible encanto de la debilidad.
Las mujeres -como dijo una vez un ingenioso francés- nos inspiran el deseo de hacer obras maestras, pero también siempre son ellas las que nos impiden realizarlas.
Me aburren las mujeres que nos aman. Las mujeres que nos odian son mucho más interesantes.
Las mujeres aprecian la crueldad más que ninguna otra cosa. Tienen unos instintos maravillosamente primitivos. Las hemos emancipado, pero ellas siguen siendo esclavas en busca de dueño. Les gusta ser dominadas.
Todos los maridos de las mujeres bellas pertenecen a las clases criminales.
Las mujeres, como dijo alguien, amamos con nuestros oídos, así como los hombres aman con sus ojos, si es que aman de alguna forma.
Si una mujer no puede tener defectos encantadores es solamente una hembra. Las mujeres ¡qué costumbre tienen de hacer cosas peligrosas! Es una de las cualidades que más admiro en ellas. Una mujer coquetea con cualquiera, con tal de que la estén mirando.
Había cambiado varias veces de marido, pero como nunca cambió de amante la gente había dejado de chismorrear sobre ella.
Todo lo mejor que una mujer puede entregar a un hombre es: adoración, ternura y amor.
Las mujeres carecen por completo de memoria para lo importante.
-¿Cree usted que la ciencia no puede abordar el problema de las mujeres? -La ciencia no puede explicar lo irracional. Por eso no tiene porvenir en este mundo.
-Y las mujeres representan lo irracional. -Las mujeres bien vestidas.
Muchas mujeres americanas, al dejar su país natal, adoptan un aspecto de enfermas crónicas, creyendo que es un sello de distinción europea.
Los hombres creen agradar enormemente a una mujer, cuando le dicen una serie de cosas que en realidad no creen.
Las mujeres malas nos molestan. Las buenas nos aburren.
Un hombre que moraliza es casi siempre un hipócrita, y una mujer que moraliza es invariablemente fea.
Las mujeres siempre quieren que uno sea bueno. Y si somos buenos, entonces nos dejan y se enamoran de otro. Les gusta encontrarnos irremediablemente malos y dejarnos muy buenos.
Las muchachas nunca se casan con los hombres con quienes coquetean. No lo ven bien. Esa es la causa del extraordinario número de solteros.
Es escandalosa la cantidad de mujeres que en Londres coquetea con sus propios maridos. Es exactamente como si uno llevara en público la ropa limpia.
La única manera de tratar a una mujer es hacerle el amor, si es bonita y hacérselo a otra, si es fea.
Londres está lleno de mujeres de alta alcurnia que tienen, desde hace muchos años y por propia voluntad, treinta y cinco años.
Es peor que fea, es buena
Estoy cansado de ella. Es peor que fea, es buena.
Los hombres, cuando nos cortejan, nos llaman encantadoras criaturas, nos dicen que no sabemos nada de cómo es la vida y entonces ellos nos la destrozan.
Las mujeres juegan con la compasión como con los hombres.
Las mujeres son las mejores artistas del mundo, porque por medio del amor, pueden transformar en hermosas las
vulgares vidas de los hombres, que sólo se preocupan por obtener riquezas. No conozco que hayan recompensado nunca a las mujeres por ser encantadoras. Creo que normalmente se las castiga por ello. En la actualidad, las mujeres envejecen más por la fidelidad de su maridos que por otra cosa. Al menos es la única forma de explicar lo terriblemente hurañas que parecen la mayoría de las mujeres bonitas de Londres.
La fuerza de las mujeres proviene del hecho de que la filosofía no puede explicarlas. Los hombres pueden ser analizados; las mujeres, simplemente adoradas.
Las mujeres tienen un maravilloso instinto para descubrirlo todo, salvo aquello que es evidente.
Ninguna mujer, bella o fea, tiene sentido común. El sentido común es privilegio
de nuestro sexo. Y los hombres nos sacrificamos tanto que nunca lo usamos. La única tragedia real en la vida de una mujer es que su pasado es siempre su amante y su futuro, invariablemente, su marido. La vida de las mujeres está encerrada en el círculo de las emociones. La vida de los hombres progresa por vía de la inteligencia.
No es costumbre en Inglaterra que una mujer joven hable con tanto entusiasmo de una persona del sexo contrario. Las mujeres inglesas ocultan sus sentimientos hasta después de casadas. Entonces los muestran.
-Las mujeres feas siempre están celosas de sus maridos; las bonitas, nunca. -Las bonitas no tienen tiempo. Siempre se encuentran ocupadas en estar celosas de los maridos de las otras.
Uno no debería jamás tener confianza en una mujer que dijese su verdadera edad. Una mujer que revelase eso sería capaz de decirlo todo.
La edad es sólo un número; la década es una realidad.
La mala mujer es la clase de mujer de la que nunca se cansa un hombre.
No me importa que las mujeres feas sean puritanas. Es la única excusa que tienen para su fealdad.
-Las mujeres adoramos los fracasos. Así, los hombres se apoyan en nosotras. -Ustedes adoran el éxito. Se aferran a él.
-Somos los laureles que ocultan su calvicie.
-Y nosotros siempre las necesitamos, excepto en el momento del triunfo.
Las mujeres no conocemos a nuestros amantes hasta que nos dejan.
Muchos matrimonios fracasan por el sentido común del marido, más que por    Í otra cosa. ¿Cómo puede esperar ser feliz una mujer con un hombre que insiste en tratarla como si fuera un ser perfectamente racional?
Nunca intente entender a las mujeres. Las mujeres son cuadros. Los hombres son problemas. Si desea saber lo que una mujer quiere decir realmente, lo cual es siempre peligroso, mírela y no la escuche.
Cuando los hombres no dicen cosas encantadoras, es que tampoco las piensan. Si una mujer quiere dominar a un hombre, no tiene más que apelar a lo que hay de peor en él.
Las mujeres de hoy en día son horriblemente comerciales. Nuestras abuelas hacían lo que les venía en gana sin importarles nada; sus nietas hacen lo mismo, pero antes calculan cuánto les va a producir.
Prefiero a las mujeres con un pasado. Siempre se divierte uno endemoniadamente al hablar con ellas.
Las mujeres son un sexo fascinadoramente terco. Toda mujer es rebelde y, en general, en rebeldía contra ella misma.
Las mujeres perdonamos la adoración; eso es todo lo que debe esperarse de nosotras.
¿Sabe que yo no creo en la existencia de las mujeres puritanas? No creo que haya una mujer en el mundo que no se sienta un poco halagada si uno le hace
el amor. Eso es lo que hace a las mujeres tan irresistiblemente adorables. Ninguna mujer debería tener memoria. La memoria en una mujer es el principio de la dejadez. Por el sombrero de una mujer puede adivinarse si tiene memoria o no.
Los hombres conocemos la vida demasiado pronto, y las mujeres, demasiado tarde. Esa es la diferencia entre unos y otras.
-Estas muchachas americanas se llevan los mejores partidos. ¿Por qué no se quedan en su país? Siempre nos dicen que aquello es un paraíso para las mujeres.
-Y por eso, como Eva, todas están ansiosas por salir.
Mientras una mujer pueda aparentar que tiene diez años menos que su hija, estará completamente satisfecha.
Las mujeres modernas de nuestro tiempo creen que un nuevo escándalo les sienta tan bien como un nuevo sombrero y sacan a pasear ambas cosas por el parque todas las tardes a las cinco.
Ella llevaba anoche demasiado "rouge" y casi nada de ropa. Eso siempre es un signo de desesperación en una mujer.
La historia de la mujer es la historia de la peor forma de tiranía que el mundo ha conocido: la tiranía del débil sobre el fuerte. Es la única tiranía que perdura.
No intento ser perfecto. Al menos, espero no serlo. Las mujeres nos aman por nuestros defectos. Si tenemos los suficientes, nos perdonan todo, hasta nuestra inteligencia.
El Matrimonio
La única diferencia entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho dura un poco más.
Los hombres se casan por cansancio; las mujeres, por curiosidad. Los dos se llevan una desilusión.
Cuando uno está enamorado, empieza por engañarse a sí mismo y termina engañando a los demás. Eso es lo que el mundo llama un romance.
Lo peor de los romances es que lo dejan a uno completamente insensibilizado. Respecto del matrimonio, desde luego es una tontería, pues existen otras y más interesantes maneras de relacionarse con las mujeres.
No está bien casarse tantas veces. Veinte años de romance hacen que una mujer parezca una ruina; pero veinte años de matrimonio la convierten en algo así como un edificio público.
-En el matrimonio, el afecto no tiene importancia; eso viene después. -Sí, el afecto viene cuando marido y mujer se detestan por completo.
Los que son fieles conocen solamente el lado trivial del amor; el infiel es el que conoce las tragedias del amor.
El único encanto del matrimonio es que vuelve necesaria para ambas partes una vida de engaños.
La gente que ama sólo una vez en su vida es la frívola. Lo que ellos llaman lealtad y fidelidad, yo lo llamo letargo de la costumbre o carencia de imaginación.
La fidelidad es a la vida emocional lo que la estabilidad es a la vida intelectual: una confesión de fracasos.
En la fidelidad, está la pasión de la propiedad. Hay muchas cosas que abandonaríamos si no temiéramos que otros las recogieran.
La verdadera consecuencia del matrimonio es que nos hace ser altruistas. Las mujeres son maravillosamente prácticas. Nosotros siempre nos olvidamos hablar de matrimonio; ellas siempre nos lo recuerdan.
Siempre nos parecen ridículas las emociones de las personas que hemos dejado de amar.
Mi marido era tan terriblemente miope que no hubiera experimentado ningún placer en engañar a un marido que nunca veía nada.
Si nosotras, las mujeres, no los quisiéramos por sus defectos, ¿qué sería de ustedes? Ninguno se casaría. Serían todos unos infortunados solterones. Sin embargo, eso no cambiaría mucho las cosas.
Actualmente, los hombres casados viven como solteros y los solteros, como casados.
Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer, mientras no la ame.
Los romances viven por la repetición, y la repetición convierte al apetito en un arte. Cada vez que se ama es la única vez que uno ha amado nunca. La diferencia de objeto no altera la singularidad de la pasión. Simplemente la intensifica.
Yo nunca cambio, excepto en mis afectos.
Los grandes amores y los grandes sufrimientos son destruidos por su propia plenitud.
La vida matrimonial es simplemente un mal hábito. Pero uno siente hasta la pérdida de sus peores hábitos y quizás son los que más se siente perder. Son una parte esencial de nuestra personalidad.
Es difícil no ser injusto con lo que uno ama.
Siempre me gusta la última persona que me presentan; pero siempre, tan pronto como conozco a la gente, me canso de ella.
Nuestros maridos olvidarían nuestra existencia, si de cuando en cuando no los mortificásemos para recordarles que tenemos un derecho perfectamente legal para hacerlo.
Las esposas tienen las mejores cartas, pero invariablemente pierden la baza más importante.
Esas malas mujeres nos quitan a nuestros maridos, pero ellos siempre vuelven, ligeramente estropeados desde luego, pero vuelven.
Ningún hombre es lo bastante bueno para la mujer con quien se casa. Nuestros maridos nunca nos aprecian; tenemos que recurrir a otros hombres para eso.
Si uno ama realmente a una mujer, todas las otras mujeres del mundo carecen de significado para él.
Estaba muy enamorado de ella, a pesar de su misterio, como pensé entonces, o a consecuencia de él, como veo ahora. No era precisamente la mujer lo que yo amaba. El misterio me turbaba y me enloquecía.
El romanticismo es un privilegio de la gente rica, no una profesión para los que no tienen empleo. El pobre tiene que ser práctico y prosaico.
-He venido a la ciudad expresamente para declararme.
-Creí que habías venido en busca de placer. Yo a esto lo llamo negocios. Estar enamorado es muy romántico. Pero no hay nada romántico en una declaración definitiva. Hasta le pueden decir a uno que sí. Y creo que la mayoría de las veces ocurre de esa forma. Entonces termina la pasión. La verdadera esencia del romanticismo es la incertidumbre. Si alguna vez me caso, procuraré olvidar el hecho.
Un hombre que desea casarse debe saber todo o no saber nada.
La soltería persistente convierte al hombre en una tentación pública permanente.
No estoy a favor de las relaciones largas. Dan oportunidad a los novios de llegar a conocer sus caracteres, lo cual nunca es prudente.
Es un partido extremadamente aceptable. No tiene nada, pero aparenta que tiene mucho.
He notado lo despreocupadamente alegre que es el marido en cuyo hogar se sienta una esposa fea.
El amor es simplemente una desordenada pasión con un bello nombre.
El amor es el sacramento de la vida; produce virtudes donde la virtud no existe y limpia a los hombres de todas las viles profanaciones de este mundo.
El amor de las mujeres torna a los hombres en ángeles. El amor de los hombres torna a las mujeres en mártires.
Todos tenemos los pies de barro, tanto los hombres como las mujeres, pero cuando los hombres amamos a las mujeres, las amamos conociendo sus debilidades, sus locuras, sus imperfecciones; las amamos más por esta razón. No es el ser perfecto, sino el imperfecto el que necesita amor.
El sentido moral de las mujeres es lo que hace el matrimonio tan difícil.
Los romances nunca deberían empezar con el sentimiento. Deberían empezar con la ciencia y terminar con una buena dote.
Una esposa muy sensata me reduciría a una condición de absoluta idiotez en menos de seis meses.
El amor puede transformar las cosas más insignificantes en signos de dulces recuerdos.
-Las mujeres han llegado a ser muy inteligentes y ocurrentes. Nada estropea tanto un romance como el sentido del humor de la mujer.
-O su carencia en el hombre. -Tiene razón. En un templo todos deben estar serios, excepto el objeto que es adorado.
-¿Y ese debería ser el hombre? -Las mujeres se arrodillan graciosamente; los hombres, no.
Los hombres son horriblemente aburridos cuando son buenos maridos y terriblemente engreídos cuando no lo son.
Uno siempre está enamorado; esa es la razón por la que nunca debe casarse. Ni los arroyos ni los grandes mares pueden apagar mi pasión. Yo era una princesa y tú me repudiaste. Yo era virgen y tú me despojaste de mi virginidad. Yo era casta y tú llenaste de fuego mis venas. ¿Por qué no me miraste? Si lo hubieras hecho, me habrías amado, y el misterio del amor es mucho más grande que el misterio de la muerte.
Mi marido no es callado. Habla continuamente. Pero no tiene conversación. No sé de qué habla. Hace años que no lo escucho.
El hombre ideal sería el que nos hablase como si fuéramos diosas y nos tratase como si fuéramos niñas. Nos negaría todas nuestras peticiones serias y satisfaría nuestros caprichos. Siempre diría mucho más
de lo que en realidad quisiese decir y querría decir mucho más de lo que dijese. Los hombres siempre quieren ser el primer amor de una mujer. Halaga su vanidad. Las mujeres tenemos un instinto más sutil de las cosas. Nos gusta ser el último amor de un hombre.
La felicidad de un hombre casado depende de las mujeres con las que no se ha casado.
No me interesa la temporada londinense. Es demasiado matrimonial. La gente se dedica a cazar maridos o a esconderse de ellos.
El matrimonio es algo tan nocivo corno los cigarrillos y mucho más caro. La base esencial del matrimonio es la incomprensión mutua.
-El libro de la vida empieza con un hombre y una mujer en un jardín.
-Y acaba con el apocalipsis. Cuando una mujer se vuelve a casar es porque detestaba a su primer marido. Cuando un hombre se casa otra vez es porque adoraba a su primera mujer. Las mujeres prueban su suerte; los hombres arriesgan la suya.
El amor a uno mismo es el principio de un largo romance.
La Vida como Espectáculo
Convertirse en el espectador de nuestra propia vida, es escapar a sus sufrimientos.
El destino no nos envía heraldos. Es demasiado sabio o demasiado cruel. En este mundo, hay sólo dos clases de tragedias. Una es no obtener lo que se desea y la otra, obtenerlo. La última es mucho peor.
La humanidad se toma a sí misma demasiado en serio. Es el pecado original del mundo. Si el hombre de las cavernas hubiera sabido reír, la historia habría sido diferente.
Yo nunca apruebo ni desapruebo nada. Es una actitud absurda para la vida. No hemos sido enviados al mundo, para airear nuestros prejuicios morales.
Uno de los grandes secretos de la vida es curar el alma por medio de los sentidos y los sentidos por medio del alma.
El secreto es la única cosa que puede hacer misteriosa y maravillosa la vida moderna. La cosa más vulgar es deliciosa si uno la esconde.
¡Qué deliciosas son las emociones de la gente! Mucho más deliciosas que sus ideas. Nuestra alma y las pasiones de nuestros amigos son las cosas más fascinantes de la vida.
El fin de la vida es el propio desenvolvimiento. Estamos aquí para realizar nuestra naturaleza, perfectamente.
Si los hombres se dispusieran a vivir su vida plena y completamente, dando forma a todos los sentimientos, expresión a los pensamientos y realidad a los sueños, el mundo ganaría un gran impulso de alegría que nos haría retornar hacia el ideal helénico.
La gente ordinaria espera que la vida le descubra sus secretos, pero a muy pocos, a los elegidos, les son revelados los misterios de la vida antes de que caiga el velo. Algunas veces es por efecto del arte, principalmente el literario, el cual se conecta de forma inmediata con las pasiones y la inteligencia. Pero, de cuando en cuando, una personalidad compleja asume el oficio del arte y es, a su manera, una verdadera obra de arte.
Sucede muchas veces que las tragedias reales de la vida ocurren de una manera poco artística, entonces nos hieren por su cruda violencia y su entera falta de estilo.
Si no se habla de una cosa, es como si nunca hubiera ocurrido. La simple expresión es la que da realidad a las cosas.
La vida es la primera, la más grande de las artes, junto a la cual las demás parecen ser sólo una preparación.
La mayoría de las especulaciones metafísicas tiene muy poco que ver con los hechos de la vida real.
Una vida sana y campestre. Se levantan temprano, porque tienen mucho que hacer y se acuestan temprano, porque tienen poco en que pensar.
La muerte y la vulgaridad son las dos únicas cosas que no tienen explicación en el siglo diecinueve.
Ser absolutamente libre y, al mismo tiempo, estar enteramente sometida a la ley es la eterna paradoja de la vida humana.
Las grandes cosas de la vida son lo que parecen ser y, por esta razón, con frecuencia son difíciles de interpretar. En cambio, las cosas pequeñas son símbolos y, generalmente, nos dan nuestras lecciones más crueles.
Apesadumbrarse por las experiencias que se han conocido es detener la propia evolución. Negarlas es poner una mentira en los labios de la propia vida.
Los individuos mecanizados, para quienes la vida es una hábil especulación que
depende de un cuidadoso cálculo de los medios y de los métodos, saben siempre a dónde van y llegan a donde se proponen. Ese es su castigo. Los que desean una máscara tienen que llevarla. Pero es diferente con las fuerzas dinámicas de la vida y con aquellos en quienes se encarnan estas fuerzas. Las personas cuyo deseo consiste únicamente en la autorrealización, no saben nunca a dónde van.
Los actores pueden elegir entre trabajar en una tragedia o en una comedia, entre sufrir o divertirse, entre reír o llorar. Pero en la vida real es diferente. La mayoría de los hombres y de las mujeres se ven obligados a representar papeles que no les gustan. El mundo es un escenario, pero la obra no tiene los papeles bien distribuidos.
Vivir es la cosa más rara del mundo. La mayoría de la gente existe, eso es todo.
La vida imita al arte mucho más que el arte a la vida.
La humanidad ha podido hallar siempre su camino, porque jamás ha sabido a dónde iba.
Si viviéramos lo suficiente para ver el resultado de nuestras acciones, resultaría tal vez que aquellos que se llaman buenos se vieran afligidos por un pesado remordimiento y los llamados malvados gozarían de una noble alegría. Cada cosita que hacemos pasa a la gran máquina de la vida, que puede moler nuestras virtudes en polvo inútil o transformar nuestros pecados en elementos de una nueva civilización más maravillosa y espléndida.
El medio seguro de no saber nada acerca de la vida es tratar de hacerse útil.
Hoy en día, la gente ve la vida como una forma de especulación.
La vida es demasiado compleja para ser regida por unas reglas tan duras y fijas.
Las desgracias, si vienen de afuera, pueden soportarse, pues son accidentes. Pero sufrir las propias faltas es un martirio.
El mundo es el mismo para todos nosotros; el bien y el mal, el pecado y la inocencia van por el mundo tomados de la mano. Cerrar los ojos a esa mitad oscura de la vida que se puede vivir tranquilamente es como cegarse para poder andar con más seguridad en un terreno de abismos y precipicios.
Los que nos parecen trances amargos, muchas veces son alegrías disfrazadas.
El mundo es un cementerio y todos nosotros, como un ataúd, llevamos dentro un esqueleto.
En la vida moderna nada produce tanto efecto como una buena tontería. Tener secretos de las esposas de otros es un lujo necesario en la vida moderna.
Todo es peligroso. Si no fuera así, la vida no merecería la pena de ser vivida. Si hubiera menos simpatía en el mundo, tendríamos menos complicaciones.
La vida es una cosa demasiado importante, como para hablar seriamente de ella.
El mundo ha sido hecho por los tontos, para que los sabios vivan en él.
El mundo se ríe siempre de sus tragedias, porque es la única forma en que es capaz de soportarlas. Y, como consecuencia, lo que el mundo ha tratado seriamente pertenece al lado cómico de las cosas.
El secreto de la vida está en no tener jamás una emoción que no nos siente bien.
La vida no tiene ningún secreto. La meta de la vida, si es que existe, es simplemente estar siempre buscando tentaciones.
El primer deber en la vida es ser tan artificial como sea posible. El segundo deber aún no se ha descubierto.
El egoísmo no consiste en vivir como uno quiere vivir, sino en pedirles a los demás que vivan como uno quiere.
La vida es demasiado corta como para echarse a la espalda los errores de los demás. Cada uno vive su propia vida y paga el precio. Lo lamentable es tener que pagar tan seguido por una sola falta. Sin embargo, es necesario pagar una y otra vez. El destino nunca cierra sus cuentas en relación con el hombre.
Cuando un hombre dice que ha agotado su vida, ya se sabe que es la vida la que lo ha agotado a él.
La única cosa que lo sostiene a uno en la vida es el darse cuenta de la inmensa inferioridad de los demás.
Los Placeres
Hay venenos tan sutiles que, para conocer sus propiedades, es necesario que los probemos.
Toda influencia es inmoral. Porque influir en alguien es darle nuestra propia alma. Hace que no piense con su verdadera mente y que no sienta sus pasiones naturales. Sus virtudes no son reales para él. Sus pecados, si existen, son algo prestado. Se convierte en el eco de una música extraña, en actor de una obra que no ha sido escrita para él.
Me gustan más las personas que sus principios y, más que nada, prefiero a las personas sin principios.
Todos los impulsos que queremos desechar toman fuerza en nuestra mente y la envenenan. El cuerpo peca una vez y se libra de ese pecado, porque la acción es un modo de purificación. No queda en nosotros más que el recuerdo del placer o la lujuria del arrepentimiento.
La única forma de vencer una tentación es dejarse arrastrar por ella. Alguien dijo que los grandes acontecimientos del mundo tienen lugar en el cerebro. Y es en el cerebro, solamente en él, donde también tienen lugar los grandes pecados.
La alegría de los veinte años desaparecerá. Nuestros miembros se cansarán y se atrofiarán nuestros sentidos. Nos convertiremos en horribles muñecos, atrapados por el recuerdo de pasiones que nos asustaron y de exquisitas tentaciones a las que no tuvimos el coraje de ceder.
Adoro los pequeños placeres. Son el último refugio de lo complejo.
El pecado es el único elemento de color real en la vida moderna.
Detrás de todo lo exquisito hay siempre alguna tragedia.
Hoy, la mayoría de la gente muere de un exceso de sentido común y descubre, demasiado tarde, que lo único que uno nunca deplora son sus propios errores.
Todo lo que realmente está demostrado es que nuestro futuro podrá ser lo mismo que nuestro pasado y que el pecado que cometemos una vez con asco lo cometemos después muchas veces con alegría. Sólo la gente superficial necesita años para liberarse de una emoción. Un hombre que sea dueño de sí mismo puede poner fin a un dolor tan fácilmente como puede inventar un placer. Son las pasiones sobre cuyo origen nos engañamos a nosotros mismos las que luego nos tiranizan con mayor fuerza. Nuestras pasiones más débiles son aquellas cuya naturaleza conocemos. Ninguna vida se echa a perder, salvo aquella cuyo crecimiento se detiene. Si quieres arruinar un carácter, no tienes más que reformarlo.
El placer es la única cosa de la que merece tenerse una teoría.
Cuando somos felices, siempre somos buenos; pero cuando somos buenos, no siempre somos felices.
Hay cierta lujuria en hacerse reproches a uno mismo. Cuando nos acusamos, sentimos que nadie más tiene derecho a acusarnos. Es la confesión, no el sacerdote, la que nos da la absolución.
En casi toda alegría y, ciertamente, en todo placer, la crueldad tiene un lugar. Los hombres han sentido un natural instinto de terror ante las pasiones y las sensaciones que parecen ser más fuertes que ellos.
Hasta la remembranza de la alegría tiene sus amarguras y el recuerdo de los placeres, su dolor.
Los modales son más importantes que la moral.
Hay pecados que nos fascinan más por su recuerdo que por el hecho de cometerlos.
Cada uno de nosotros tiene un cielo y un infierno dentro.
Para él, el hombre era un ser con muchas vidas y muchas sensaciones, una criatura compleja y multiforme que llevaba en sí misma extrañas herencias de pensamientos y de pasiones y cuya carne estaba infectada por las monstruosas enfermedades de la muerte.
La moderación es una cosa fatal. Decir suficiente es tan malo como una comida. Pero decir más que bastante es tan bueno como un banquete.
si se   hace a menudo. Todo se convierte en placer, si se   hace a menudo.
Los conversos y los predicadores hablan contra los pecados que ellos están cansados de cometer.
Los libros que el mundo llama inmorales son los que muestran su propia vergüenza.
Es la imaginación la que pone al remordimiento tras la pista del pecado. Lo único horrible que hay en el mundo es el aburrimiento. Es el único pecado para el que no existe perdón.
El vicio supremo es la superficialidad.
La única diferencia entre los santos y los pecadores es que el santo tiene un pasado y el pecador un futuro.
Todo pensamiento es inmoral. Su esencia es la destrucción. Si piensa usted algo, lo mata. Nada sobrevive después de pensar en ello.
Toda influencia es mala, pero la buena influencia es la peor del mundo. Lo que se conoce por pecado es un elemento esencial del progreso.
La gente grita en contra del pecador; sin embargo, no es el pecador, sino el estúpido el que representa nuestra vergüenza. No hay más pecado que la estupidez.
El poder sobre los demás hombres, el poder sobre el mundo, era la única cosa de valor, el único placer supremo que merecía la pena conocer.
¿Crees que es la debilidad lo que hace caer en la tentación? Hay tentaciones que requieren fuerza, fuerza y valor.
El terror es como una mano de hielo que oprime el corazón. Es como si el corazón latiese para morir en un horrible vacío.
La moralidad es simplemente la actitud que adoptamos con la gente cuyo carácter nos disgusta.
Nuestra alma y las pasiones de nuestros amigos son las cosas más fascinantes de la vida.
menos a la tentación.
Puedo resistir a todo menos a la tentación.
Lo que consuela hoy en día no es el arrepentimiento, sino el placer.
Los sentidos, como el fuego, pueden purificar o destruir.
Los placeres sencillos son el último refugio de lo complejo.
Dominar estas sensaciones es exquisito, ser dominado por ellas es aún más exquisito. A veces pienso que la vida del artista es un lento y amable suicidio.
La maldad es un mito inventado por la gente buena para nombrar de alguna forma a la curiosa fuerza atractiva de otros.
Ser bueno es estar en armonía con uno mismo. Lo contrario es verse forzado a estar en armonía con los demás.
Los pecados bellos, como todas las cosas bellas, son el privilegio de los ricos.
Ningún hombre civilizad rechaza nunca un placer, y los incivilizados nunca llegan a saber lo que es el placer.
Un cigarrillo es algo perfecto para un placer perfecto. Es exquisito y lo deja a uno insatisfecho.
La realización de sí mismo es la principal aspiración de la vida y realizarse a través del placer es más hermoso que hacerlo a través del dolor.
El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.
No hay libros morales ni libros inmorales. Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.
La vida moral del hombre forma parte de los temas que trata el artista, pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto.
Ningún artista desea probar nada. Todas las cosas ciertas se pueden probar. Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista es un imperdonable amaneramiento de estilo.
Ningún artista es morboso. El artista puede expresarlo todo.
El pensamiento y la palabra son para el artista los instrumentos del arte. El vicio y la virtud son para el artista los materiales del arte.
Todo arte es a la vez superficie y símbolo. Los que buscan bajo la superficie lo hacen a su propio riesgo. Los que intentan descifrar sólo el símbolo también lo hacen a su propio riesgo. Es al espectador y no a la vida a quien realmente refleja el arte.
Podemos perdonar al hombre que hace una cosa útil, mientras no la admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla intensamente. Todo arte es completamente inútil.
Todo retrato que se pinta con sentimiento es un retrato del artista, no del modelo. Sobre el lienzo coloreado es el pintor quien se revela a sí mismo.
Los poetas saben lo útil que es la pasión para publicar muchas cosas. Hoy en día, un corazón roto puede alcanzar muchas ediciones.
Vivimos en una época en la que los hombres creen que el arte debe ser una forma de autobiografía. Hemos perdido el sentido abstracto de la belleza.
No se puede escapar de las palabras. Parecen capaces de dar una forma plástica a las cosas informes y parecen tener una música propia tan dulce como la del violín o la del laúd.
El auténtico refinamiento y la perfecta delicadeza en arte provienen de la fuerza.
Un gran poeta, un verdadero gran poeta, es la criatura menos poética de la creación. Pero los poetas mediocres son absolutamente fascinantes. El solo hecho de haber publicado un libro de sonetos de segundo orden convierte a un hombre en irresistible. Vive la poesía que no puede escribir. Los otros escriben la poesía que no se atreven a vivir.
En el artista, la debilidad es un crimen, cuando se trata de una debilidad que paraliza la imaginación.
La vida artística es simplemente el desarrollo de uno mismo. La humildad en el artista consiste en la franca aceptación de todas las experiencias, lo mismo que el amor en el artista es el sentido de la belleza que revela al mundo su cuerpo y su alma.
La verdad en el arte es por lo cual lo exterior expresa lo interior, el alma se hace carne y el cuerpo se impregna de espíritu.
En el arte, las buenas intenciones no tienen el menor valor. Todo mal arte es el resultado de las mejores intenciones.
Todo lo que en un principio nace en emoción es lo último que halla su forma.
Una obra de arte es el resultado único de un temperamento único. Su belleza proviene del hecho de que su autor es lo [que es. Y no importa nada el hecho de que los demás quieran esto o aquello. Realmente desde el momento en que el artista se da cuenta de qué quieren los demás y trata de satisfacer su demanda, cesa de ser un artista y se convierte en un artesano aburrido o entretenido, en un comerciante honrado o deshonesto.
Lo que caracteriza a una buena artesanía no es que la pieza haya sido elaborada con exactitud o finura -una máquina puede hacerla igual de bien-, sino que haya sido proyectada con la cabeza y el corazón del artesano.
El hecho es que el público hace uso de los clásicos de un país como medio de verificar los progresos del arte. Degrada a los clásicos al papel de autoridades.
Los antiguos historiadores nos brindaban deliciosas ficciones en forma de hechos; los novelistas modernos nos presentan hechos aburridos bajo la forma de la ficción.
El arte toma a la vida como parte de sus toscos materiales, la crea de nuevo y la vuelve a modelar en formas nuevas; es absolutamente indiferente a los hechos; inventa, imagina, sueña y coloca entre él y la realidad la barrera impenetrable de la belleza del estilo.
El arte encuentra su propia perfección dentro de sí mismo y no fuera de él. No puede ser juzgado por ningún modelo exterior de observación. Es un velo más que un espejo.
Un gran artista inventa un tipo y la vida trata de copiarlo, de reproducirlo bajo una forma popular, como un editor emprendedor.
Cuanto más abstracto y más ideal es un arte, mejor nos revela el carácter de su época. Si queremos comprender una nación por su arte, estudiemos su arquitectura o su música.
Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad.
Como regla general, me disgustan las memorias modernas. Generalmente están escritas por gente que, o bien ha perdido la memoria por completo, o bien no ha hecho nada que valga la pena recordar, por lo cual, sin lugar a dudas, constituye la auténtica explicación de su popularidad, puesto que el público inglés se siente perfectamente a gusto cuando le está hablando una mediocridad.
El público es maravillosamente tolerante. Perdona todo, excepto el genio. En estos tiempos, todos los grandes hombres tienen sus discípulos y siempre es judas el que escribe su biografía. El significado de cualquier cosa bella creada está tanto en el alma del que la mira como en el alma del que la creó. Cada arte tiene su gramática y sus materiales. No hay ningún misterio acerca de ellos y los incompetentes pueden ser siempre correctos. Pero mientras que las leyes sobre las que descansa el arte son fijas y ciertas, para encontrar su verdadera realización deben ser tocadas por la imaginación a un grado de belleza tal que cada una de ellas parezca excepcional. La técnica es realmente la personalidad. Esa es la razón por la que el artista no puede enseñarla, por la que el alumno no puede aprenderla y por la que el crítico no puede entenderla.
El vestido griego era, en esencia, poco artístico. Nada, sino el cuerpo, revela al cuerpo.
Sólo los grandes maestros del estilo tienen éxito cuando son oscuros.
Es como la mayoría de los artistas, con mucho estilo y ninguna sinceridad.
Todo arte es inmoral.
La poesía de un hombre puede ser veneno para otro.
El placer que se siente en crear una obra de arte es un placer puramente personal y es por esa causa que uno crea. El artista escribe con miras a ese objetivo. Nada más interesa. Lo que la gente dirá después ni siquiera se le ocurre pensarlo. Está fascinado por lo que tiene entre manos.
Las únicas personas a las que debe tratar un pintor son las bellas y las tontas, personas cuya contemplación causa placer y cuya conversación proporciona alivio intelectual.
Sacrifíquese por su arte y será recompensado; pero pídale al arte que se sacrifique por usted y verá qué amarga desilusión puede llevarse.
Una de las grandes preocupaciones del artista joven es que siempre se expurgan pequeñeces de sus artículos, precisamente las pequeñeces que para él son lo mejor logrado.
Era necesario para el dramático desarrollo del relato, rodear a Dorian Gray de una atmósfera de corrupción moral. De otra manera no hubiera tenido ningún significado y la trama ningún fin. Conservar esta atmósfera vaga, indeterminada y maravillosa era la aspiración que tenía el artista que escribió el relato. Declaro, señor, que ha triunfado. Cada hombre ve su propio pecado en Dorian Gray. Cuál es el pecado de Dorian Gray nadie lo sabe. El que lo descubre lo lleva en sí.
Miscelánea
El crítico es el hombre que puede interpretar de un modo distinto su impresión de las cosas bellas.
Tanto la más elevada, como la más baja forma de crítica son una forma de autobiografía.
Los que encuentran en las cosas bellas feas intenciones están corrompidos sin ser encantadores. He ahí un defecto. Los que encuentran bellas intenciones en las cosas bellas tienen una personalidad cultivada. Para ellos hay esperanza.
La diversidad de opiniones acerca de un trabajo artístico nos demuestra que el trabajo es nuevo, completo y vital.
Cuando los críticos no tienen la misma opinión que el artista, es que este está de acuerdo consigo mismo.
¿Por qué el artista debe estar fastidiado por el agudo clamor de la crítica? ¿Por qué esos que no pueden crear se autorizan a estimar el valor del trabajo de creación? ¿Qué pueden saber acerca de él? Si el trabajo de un hombre es fácil de comprender, una explicación es innecesaria y si un trabajo es incomprensible, una explicación es perjudicial.
Los pobres críticos están aparentemente reducidos a ser los reporteros de la policía de la literatura, los cronistas de los hechos de los criminales habituales del arte.
Es precisamente porque un hombre no puede crear una cosa, por la que puede hacer un buen juicio de ella.
Ninguna obra de arte sugiere puntos de vista. Los puntos de vista pertenecen a gente que no es artista.
En arte, las interpretaciones de los filisteos son incalculablemente estúpidas y las interpretaciones de los ignorantes son inexplicables.
La sociedad perdona a menudo al criminal, pero no perdona al soñador.
Lo peor que hay en el mundo, aparte de que hablen de uno, es que no hablen de uno.
Si un hombre es un caballero, sabe lo necesario y si no es un caballero, lo que sepa será perjudicial para él.
La sociedad, la sociedad civilizada por lo menos, no está nunca dispuesta a creer nada en detrimento de los que son a la vez ricos y fascinantes.
Con frac y corbata blanca, hasta el más ordinario puede ganarse una reputación de ser civilizado.
Algernon no es un mal nombre. En realidad, es un nombre aristocrático. La mitad de los que son conducidos ante el tribunal de quiebras se llaman Algernon.
El hombre culto, bien informado, es `el ideal moderno. Pero la mente de este hombre culto es una cosa horrible. Es como un "bric-á-brac" monstruoso y polvoriento, donde todos los objetos están tasados por encima de su verdadero valor.
Si hubiese ido a casa de su tía, habría oído pregonar a cada uno la importancia de las virtudes que, naturalmente, ellos no necesitaban practicar. El rico habría hablado del valor del ahorro y el holgazán habría disertado elocuentemente sobre la dignidad del trabajo.
El terror de la sociedad, que es la base de la moral, y el terror de Dios, que es el secreto de la religión son las dos cosas que nos gobiernan.
Se dedicó al serio estudio del más aristocrático arte: no hacer absolutamente nada. La gente elegante nunca se levanta antes de las dos y no está visible hasta las cinco.
Los filántropos pierden todo sentido de humanidad. Es su principal característica. La puntualidad es una pérdida de tiempo.
La sociedad, la sociedad civilizada por lo menos, no está nunca dispuesta a creer nada en detrimento de los que son a la vez ricos y fascinantes.
Para mí, la música de Wagner es la mejor de todas. Es tan ruidosa, que uno puede hablar todo el tiempo sin que los demás oigan lo que dice. Eso es una gran ventaja.
Una "grande passion" es el privilegio de la gente que no tiene nada que hacer. Es la única ocupación de las clases ociosas de un país.
Vivimos en una época que lee demasiado para ser sabia y que piensa demasiado para ser bella. La más alta respetabilidad tiene mucho menos valor que la posesión de un buen "cheef".
Es un consuelo muy pobre decir que un hombre que ha dado una mala comida o un vino mediocre, es irreprochable en su vida privada.
Las reglas de la buena sociedad son, o deberían ser, las mismas del arte. La forma es absolutamente esencial.
Deberían tener la dignidad de una ceremonia, así como su irrealidad, y deberían combinar el carácter insincero de una obra romántica con el ingenio y la belleza que hace que tales obras nos deleiten.
La clase media hace ostentación de sus prejuicios morales y murmura de las clases altas, para intentar aparentar que está en relación con el gran mundo. En este país es suficiente que un hombre tenga distinción y talento, para que las malas lenguas cuchicheen de él.
Todos podemos ser buenos en el campo. Allí no hay tentaciones. Esa es la razón de que la gente que vive fuera de la ciudad esté absolutamente incivilizada.
Solamente hay dos maneras de lograr la civilización. Una, ser culto; la otra, estar corrompido.
Llamamos utilitaria a nuestra época y apenas conocemos la utilidad de nada. Hemos olvidado que el agua puede limpiar y el fuego purificar y que la tierra es nuestra madre.
El confort es la única cosa que puede darnos nuestra civilización.
En el trabajo manual no hay nada realmente dignificador y es absolutamente degradante en gran parte. Mental y moralmente, el hombre siente malestar al hacer algo que no le produce placer, y hay muchas formas de trabajo que carecen de atractivos y deben ser miradas como tales.
Tenemos muchas cosas comunes con América, excepto desde luego, el idioma.
Las discusiones son muy vulgares, porque en la buena sociedad todos tienen exactamente las mismas opiniones.
Los pobres comprenden que la caridad es un modo ridículamente inadecuado de restitución parcial o una limosna sentimental generalmente acompañada de un intento indiscreto por parte del sentimental que gobierna sus vidas privadas.
Uno se siente absolutamente indignado no por los crímenes que han cometido los malos, sino por los castigos que les han infligido los buenos y una sociedad es más maltratada por el empleo habitual del castigo que por los crímenes que ocurren ocasionalmente.
La miseria y no el pecado es el padre del crimen moderno.
El progreso es la realización de las utopías.
Los señores temporales no dicen nada. Los señores espirituales no tienen nada que decir. La Cámara de los Comunes no tiene nada que decir y lo dice.
En la vida política, tarde o temprano, uno tiene un compromiso.
Lo que interesa de la gente en la alta sociedad es la máscara que lleva cada una de ellas, no la realidad que se esconde detrás de la máscara.
Antiguamente, acostumbrábamos canonizar a nuestros héroes. El método moderno es vulgarizarlos. La ediciones baratas de las grandes obras pueden ser deliciosas, pero las ediciones baratas de los grandes hombres son absolutamente detestables.
La imaginación es simplemente la experiencia de la raza, concentrada. Los pobres son muy útiles en esta época socialista.
Si las clases bajas no dan buen ejemplo, ¿para qué demonios sirven? Como clase social, parece que no tienen ningún sentido de la responsabilidad moral.
El chismorreo es encantador. La historia es simplemente un chismorreo. Pero los escándalos son chismorreos que la moralidad hace aburridos.
Es absurdo tener una regla rigurosa e invariable sobre lo que debe o no debe leerse. Más de la mitad de la cultura moderna depende de lo que no debe leerse.
Nada enfada tanto a la gente como no recibir invitaciones.
No apruebo, de ningún modo, la simpatía que actualmente se tiene a los enfermos crónicos. Lo considero morboso. La enfermedad, sea cual fuere, no es cosa que deba ser alentada.
Si se toca buena música, la gente no escucha y, si uno toca mala música, la gente no habla.
Siempre que la gente habla del tiempo, parece que quiere decir otra cosa. Afortunadamente, al menos en Inglaterra, la educación no produce el menor efecto. De lo contrario, sería un serio peligro para las clases altas.
El doctor Chasuble es un hombre muy culto. Nunca ha escrito un solo libro, así que puede imaginarse todo lo que sabe. Hay distintas posibilidades en su perfil. Los dos puntos flacos de nuestra época son su carencia de principios y su carencia de perfil. La barbilla un poco más alta, querida. El estilo depende de la forma en que se lleve la barbilla. Ahora se lleva muy alta.
Debe de ser muy respetable. Nunca se ha oído su nombre, lo cual dice mucho a favor de una persona, hoy en día.
La filantropía es simplemente el refugio de la gente que desea molestar a los demás.
No sé cómo puedes aguantar la sociedad londinense. Es algo como para echárselo a los perros. Un montón de endemoniadas nulidades que hablan de naderías.
Intentamos resolver el problema de la esclavitud divirtiendo a los esclavos. Los escándalos daban encanto a un hombre o al menos lo hacían interesante. Ahora lo aplastan.
La información privada es prácticamente el origen de todas las grandes fortunas actuales y el resultado es invariablemente un escándalo público.
Tenía la doble desgracia de haber nacido noble y pobre, dos cosas imperdonables.
En la aristocracia siempre hay más desvergüenza que inteligencia.
Los miembros de la Cámara de los Lores nunca estamos en contacto con la opinión pública. Eso nos hace ser más civilizados.
Es una persona notable, tiene uno de los mejores cocineros de Londres.
El descontento es el primer paso en el progreso de un hombre o de una nación. Estar en la sociedad es un aburrimiento, pero estar fuera de ella es una tragedia.
Las épocas viven en la historia a través de sus anacronismos.
Se puede sobrevivir a todo hoy en día, excepto a la muerte y soportarlo todo, excepto la buena reputación.
La sociedad de Londres ha mejorado inmensamente. Ahora está compuesta enteramente de bellos idiotas y ocurrentes lunáticos. Exactamente como debe ser una sociedad.
Hoy, para introducirse en sociedad, hay que dar de comer a la gente, divertirla u ofenderla... Eso es todo.
Debe aprender a hacerse mejor el nudo de la corbata. El sentimentalismo está bien para el ojal. Pero lo esencial para el nudo de la corbata es el estilo. Un buen nudo de corbata es el primer paso serio en la vida.
Hable con todas las mujeres como si estuviese enamorado de ellas y con todos los hombres como si lo aburriesen y, al final de su primera temporada, tendrá fama de poseer el más perfecto tacto social.
No voy a decirle que el mundo no importa nada, ni la voz del mundo, ni la voz de la sociedad. Importan mucho. Importan demasiado. Pero hay momentos en que uno debe elegir entre vivir su propia vida, completa, enteramente o arrastrar la existencia falsa y degradante que el mundo, en su hipocresía, manda.
Un hombre que pueda dominar la mesa en una cena de Londres puede dominar el mundo.
En la guerra, el fuerte esclaviza al débil y en la paz, el rico esclaviza al pobre. -¿No son hermanos el rico y el pobre? -preguntó el joven rey. -Claro -contestó el hombre-, y el nombre del hermano rico es Caín.
En los asuntos de gran importancia, lo esencial es el estilo, no la sinceridad. Los elegidos son aquellos para quienes las cosas bellas significan sólo belleza.
La sensación de belleza es la sensación más elevada de la que es capaz el ser humano.
La belleza termina donde empieza la expresión intelectual.
Los hombres importantes de todas las profesiones son horribles, excepto los clérigos. Pero ellos no piensan.
Es enormemente monstruosa la costumbre que tiene la gente de decir cosas contra uno, a sus espaldas, que son absoluta y enteramente ciertas.
Después de todo, ¿qué es una bella mentira? Simplemente lo que posee su propia evidencia. Si un hombre es lo suficientemente falto de imaginación como para aportar pruebas en apoyo de una mentira, mejor haría en decir la verdad.
El feo y el estúpido tienen lo mejor de este mundo. Pueden vivir tranquilos. Si no saben nada de la victoria, se ahorran conocer la derrota.
La belleza es una forma del genio, más elevada aún que el genio. Convierte en príncipes a quienes la poseen.
El genio dura mucho más que la belleza. Esta es la causa de que nos tomemos tanto trabajo en aprender.
Cuando uno pierde la belleza, lo pierde todo con ella.
Toda belleza física es una trampa. Una trampa en la que todo hombre sensato gustaría dejarse agarrar.
Solamente la gente frívola no juzga por las apariencias. El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible.
Si uno explica una idea a un verdadero inglés, lo cual es muy arriesgado, él nunca piensa en si la idea es buena o mala. La única cosa que considera de importancia es saber si uno cree en ella o no.
Sólo las cosas sagradas merecen ser tocadas.
Gracias a la moda, lo que es realmente fantástico se convierte por un instante en algo universal.
El dandismo es un intento de asegurar el modernismo absoluto de la belleza. A través de la naturaleza moral y no a través de la intelectual es como las grandes verdades se extienden.
El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expresa. Por el contrario, cuanto menos sincero es el hombre, hay más probabilidad de que la idea sea buena, porque en ese caso no va acompañada de los deseos y los prejuicios que acarrea la sinceridad.
Estamos dominados por el fanático, cuyo peor vicio es la sinceridad. Acostumbrábamos decir de él que hubiera sido el mejor de los camaradas si no hubiera tenido siempre la costumbre de decir la verdad.
Los hombres elegantes y las mujeres bonitas manejan el mundo o al menos, debieran manejarlo.
La verdad raras veces es pura y nunca es simple.
La industria es la raíz de toda fealdad.
La ignorancia es como un delicado fruto exótico: si se la toca, se le caen las flores. Es una cosa terrible para un hombre, descubrir de repente que durante toda su vida no ha dicho más que la verdad. Si no me amáis, mentidme, porque en vuestros labios la mentira se avergonzaría y se convertiría en realidad.
Todas las razones son absurdas.
El inglés no puede soportar al hombre que siempre está diciendo que tiene la razón, pero le gusta mucho el hombre que admite que está equivocado.
La moda es lo que uno lleva; lo que no está de moda es lo que llevan los demás. Así como la vulgaridad es la manera de obrar de los demás y las mentiras son las verdades de los otros.
Una verdad deja de ser cierta cuando más de una persona cree en ella.
La verdad, algo tan personal que la misma verdad nunca podría ser valorada por dos mentes diferentes.
Hay mucho de verdad en lo que usted ha dicho y estaba muy bonita mientras lo decía, lo cual es muy importante.
Si uno dice la verdad es seguro de que, tarde o temprano, será descubierto.
Me gusta mirar a los genios y escuchar a las bellezas.
La falta de sinceridad es simplemente un método con el cual podemos multiplicar nuestras personalidades.
Las paradojas son el camino de la verdad. Para poner a prueba la realidad, debemos verla sobre la cuerda floja. Cuando las verdades se convierten en acróbatas, podemos juzgarlas.
La verdad se puede encontrar hasta en el fondo de un pozo, pero aparentemente es difícil encontrarla en el tribunal de la justicia.
Nunca nos comprendemos a nosotros mismos y raramente comprendemos a los demás.
Sólo hay dos clases de personas que son realmente fascinantes: las que lo saben absolutamente todo y las que no saben absolutamente nada.
Me gustan los escándalos de los demás, pero los míos no me interesan. No tienen el encanto de la novedad.
Ser natural es simplemente una pose y la más horrible que conozco. Conciencia y cobardía son realmente lo mismo. La primera no es más que un bonito nombre de la segunda.
En cuanto a la conciencia, es sólo el nombre que usa la cobardía para evitar la lucha.
Puedo soportar la fuerza bruta, pero la razón bruta es completamente insoportable. Hay algo injusto en su uso. Es un golpe bajo para la inteligencia.
Debe de tener un carácter verdaderamente romántico, porque llora cuando no hay nada por lo que llorar.
Siempre hay algo infinitamente sórdido en las tragedias ajenas.
La experiencia es la manera que tienen los hombres de llamar a sus errores. Siempre que un hombre hace una cosa estúpida es por los más nobles motivos. Nunca tengo en cuenta lo que dice la gente vulgar y nunca intervengo en lo que hace la gente encantadora.
La razón de que nos guste pensar tan bien de los demás es que todos tememos pensar en nosotros mismos. La base del optimismo es el puro terror.
El individualismo ese¡ fin más elevado. Siempre podemos ser amables con las personas que no nos importan.
Hay cierta fatalidad en las buenas resoluciones; siempre se toman demasiado tarde.
No puedo repetir una emoción. Nadie puede hacerlo, excepto los sentimentales.
Quizás nunca aparenta estar uno más tranquilo que cuando tiene que fingir. En Inglaterra, un hombre que no puede hablar de moralidad dos veces por semana a un numeroso, popular e inmoral auditorio, no puede ser un político serio. En el mundo común de los hechos, los malos no son castigados ni los buenos, recompensados. El éxito es de los fuertes, el fracaso cae sobre los débiles. Todo crimen es vulgar, así como toda vulgaridad es un crimen.
El asesinato es siempre un error. No se debe hacer nada que no se pueda comentar en la sobremesa.
El verdadero insensato, el loco genuino, de quien los dioses se ríen o al que arruinan, es el que no se conoce a sí mismo.
Todo lo que es capaz de iluminar al hombre debe venir de sí mismo. Es inútil decir a alguien lo que no siente o no puede comprender.
El odio es la negación eterna. Desde el punto de vista de las emociones, es una forma de atrofia que aniquila todo, excepto a sí mismo.
El sentimental es sencillamente aquel que desea procurarse el lujo de una emoción sin tener que pagarla.
El sentimental siempre es, en el fondo, un cínico. Y por delicioso que sea el cinismo desde el punto de vista intelectual, nunca podrá ser otra cosa que la perfecta filosofía del hombre sin alma.
Descubrió muy pronto en la vida la importante verdad de que nada se parece tanto a la ingenuidad como el atrevimiento y, por una serie de aventuras despreocupadas -la mayoría completamente inocentes- adquirió todos los privilegios de una personalidad.
Ellos no entendieron ni una palabra de lo que les dijo, pero esto no tenía importancia y echaron la cabeza a un lado mostrándose atentos, lo cual es tan bueno como comprender una cosa y mucho más fácil.
Mucha gente obra bien, pero muy pocos hablan bien, lo cual demuestra que hablar es mucho más difícil y más bello.
Los viajes desarrollan maravillosamente la inteligencia y hacen desaparecer los prejuicios.
Muchas veces mantengo conversaciones conmigo mismo y soy tan inteligente que a veces no entiendo una sola palabra de lo que digo.
La gente que hace más daño es la que trata de causar el mayor bien.
La desobediencia, a los ojos de uno que haya leído la historia, es la virtud original del hombre.
La aceptación de la propiedad privada ha dañado verdaderamente al individualismo y lo ha oscurecido, al confundir al hombre con lo que posee. Ha deformado completamente al individualismo. Le ha hecho ganar el progreso material y no el espiritual. Esa es la causa por la que el hombre ha pensado que la cosa más importante es tener y no sabe que lo más importante es ser.
Una máscara es más elocuente que u n rostro.
¿Quién necesita ser consecuente? El vulgar y el doctrinario, esa gente aburrida que lleva sus principios hasta el amargo fin de la acción.
El hombre puede creer en lo imposible, pero no puede creer nunca en lo improbable.
La enseñanza es una cosa admirable, pero es bueno recordar de cuando en cuando que nada que valga la pena saber puede ser enseñado.
Una idea que no es peligrosa es indigna de ser llamada idea.
¡Es tan fácil convencer a los demás! Lo difícil es convencerse a sí mismo.
Cuando la gente está de acuerdo conmigo, creo siempre que debo de estar equivocado.
Hoy en día estamos tan faltos de todo, que las únicas cosas agradables son los cumplidos. Son las únicas cosas que se pueden ofrecer.
Si pretendemos ser buenos, el mundo nos toma muy en serio. Si pretendemos ser malos, no. Así es la asombrosa estupidez del optimismo.
Un cínico es un hombre que sabe el precio de todo, pero no conoce el valor de nada.
Y un sentimental es un hombre que ve un absurdo valor en todo y no conoce el precio de nada.
Los ideales son cosas peligrosas. Las realidades son mejor. Nos hieren, pero son mejor.
En la actualidad, todo el mundo tiene su precio. Lo malo es que la mayoría de la gente es horriblemente cara.
Si no se tiene una fortuna, es inútil ser un hombre encantador.
No hacer nada es un trabajo terriblemente duro. Y yo no estoy dispuesto a trabajar si no es por una finalidad determinada.
Me gustan los disgustos. Son las únicas cosas que nunca han sido serias. Odio tener que esperar a alguien, aunque sólo sean cinco minutos. Sé que yo no soy puntual, pero me gusta la puntualidad en los demás.
No me gustan los argumentos, sean de la clase que fueren. Siempre son vulgares y, la mayoría de las veces, convincentes.
Ten prudencia. En tus asuntos nunca te apresures. Actúa con arreglo a tu segundo pensamiento, pues los primeros impulsos son generalmente buenos.
No estamos atados por la ley, sino que con ella atamos a los demás. Donde no hay ley, no se puede infringir la ley y así, todos los hombres son virtuosos.
El optimismo empieza con una amplia sonrisa y el pesimismo termina con unos anteojos azules; ambos son simplemente poses.
Ser natural es una pose muy difícil de mantener.
Las preguntas nunca son indiscretas. Las respuestas, a veces sí.
Escuchar es algo muy peligroso. Si uno escucha, lo pueden convencer. Ningún hombre es lo bastante rico como para comprar su pasado.
No me vendí por dinero. Compré el éxito a un alto precio.
Siempre merece la pena hacer una pregunta, aunque no siempre vale la pena contestarla.
Nadie es incapaz de hacer una tontería. Nadie es incapaz de hacer una cosa deshonesta.
El sacrificio es una cosa que debería estar fuera de la ley. ¡Es tan desmoralizador para la gente por la que uno se sacrifica! Siempre acaban mal.
Cuando uno hace una visita es para hacer perder el tiempo a los demás, no para perder el suyo.
Si un hombre conoce la ley, no hay nada ilegal que él no pueda hacer cuando guste.
La indiferencia es el castigo que da el mundo a las mediocridades.
En la actualidad hay que tener una ocupación. Si no tuviese mis deudas, no sabría en qué pensar.
La gente inteligente nunca escucha y los estúpidos nunca hablan.
El deber es lo que uno espera que hagan los demás, pero que nunca hace uno mismo.
La gente es tan superficial que no entiende la filosofía de lo superficial. Los que ven alguna diferencia entre el alma y el cuerpo no tienen ni lo uno ni lo otro.
Un ojal bien hecho es el único enlace entre el arte y la naturaleza.
Los bien nacidos contradicen a los demás. Los sabios se contradicen a sí mismos.
La estupidez es el principio de la seriedad.
Solamente por no pagar sus facturas, uno puede vivir en la memoria de las clases comerciales.
Solamente los superficiales se conocen a sí mismos.
El tiempo es un derroche de dinero. Uno siempre debería ser un poco improbable.
Si algunas veces soy excesivamente elegante, lo compenso con ser siempre excesivamente bien educado.
Ser prematuro es ser siempre perfecto. Cualquier preocupación con respecto a lo que es cierto o erróneo en nuestra conducta muestra un deficiente desarrollo intelectual.
La ambición es el último refugio del fracaso.
En los exámenes, los tontos preguntan cosas que los listos no pueden contestar. Sólo las cualidades superficiales desaparecen. El carácter más profundo del hombre se encuentra pronto.
Un nombre que ha de correr de boca en boca no debe ser muy largo. Resulta muy caro para los carteles. Si uno es desconocido, cierto número de nombres es útil, quizás necesario. Si uno ya es famoso, va desprendiéndose de algunos, tal como el aeróstato que, según va ascendiendo, va arrojando lastre inútil.
La conversación erudita es la afectación del ignorante o la profesión del mentalmente desocupado.
Una persona sensible es una persona que, porque tiene callos, siempre pisa los pies de los demás.
Es absurdo dividir a las personas en buenas y en malas. La gente es encantadora o aburrida.
Cada hombre mata lo que ama; algunos lo hacen con una mirada amarga; otros, con dulces palabras; el cobarde lo hace con un beso; el valiente lo hace con la espada.
Quieres a todo el mundo, lo cual quiere decir que todo el mundo te es indiferente.
La risa no es un mal comienzo para una amistad y es el mejor final.
Elijo a mis amigos por su buena apariencia, a mis conocidos por su buen carácter y a mis enemigos por su inteligencia.
No era lo bastante inteligente como para tener enemigos.
No puedo evitar detestar a mis parientes. Supongo que se debe a que ninguno puede soportar a los que tienen los mismos defectos que nosotros.
Siempre me gusta saberlo todo acerca de mis nuevos amigos y no saber nada sobre los viejos.
-Me dice cosas que me aburren. Me da buenos consejos.
-La gente tiene mucha costumbre de dar lo que ella necesita. Es lo que yo llamo el abismo de la generosidad.
Una de esas mediocridades de edad mediana, que nunca tiene enemigos, pero que disgusta mucho a sus amigos.
El beneficio de todo compañerismo, sea en el matrimonio, sea en la amistad, depende de la conversación; pero es preciso una base común y, entre dos personas de culturas radicalmente distintas, la única base posible está en el nivel más bajo. En el pensamiento así como en la acción, lo trivial es delicioso.
Siempre es una tontería dar consejos, pero dar buenos consejos es fatal.
¡Los tontos y malditos parientes le dan a uno tanta respetabilidad!
Ten enemigos, pues si no, el mundo no te tendría en cuenta; esa es la prueba del poder. Sin embargo, muestra una sonrisa de amistad a todos los hombres hasta que los tengas seguros en tu poder. Entonces podrás aplastarlos.
Un encuentro que empieza con un cumplido, seguro que terminará con una gran amistad.
Siempre comunico los buenos consejos. Es lo único que se puede hacer con ellos. A uno nunca le son útiles.
Preferiría perder a mi mejor amigo que a mi peor enemigo. Para tener amigos sólo se necesita tener buen carácter, pero si un hombre no tiene enemigos, no hay duda de que es una mediocridad.
Después de una buena cena, uno puede perdonar a cualquiera, hasta a sus propios parientes.
Los parientes son simplemente un montón de gente fastidiosa, que no tienen ni la más remota noción de cómo hay que vivir ni el más leve instinto de cuándo deben morir.
Todo el mundo puede simpatizar con el sufrimiento de un amigo, pero se requiere una naturaleza muy bella, para simpatizar con el éxito de un amigo.
Volver a la juventud es solamente repetir sus locuras.
La juventud es una de las cosas más valiosas del mundo.
Los jóvenes quieren ser fieles y no lo son; los viejos quieren ser infieles y no pueden.
Los jóvenes de hoy imaginan que el dinero lo es todo y cuando se hacen viejos, se dan cuenta de que es cierto.
Yo no necesito dinero. Solamente los que pagan sus deudas lo necesitan y yo nunca pago las mías. El crédito es el capital de un hijo joven y se vive magníficamente con él.
El secreto de la eterna juventud consiste en no tener nunca una emoción que nos siente mal.
En Londres no se debe hacer el "debut" con un escándalo. Eso queda reservado
para dar un poco de interés a la vejez. La juventud sonríe sin ninguna razón. Ese es uno de sus mejores encantos. No soy romántico. Aún no soy lo bastante viejo. Dejo el romanticismo para los que son más viejos que yo.
Tenía la idea de que una jovialidad excesiva puede suplir la total carencia de ideas.
Por volver a ser joven, yo haría cualquier cosa, excepto ejercicio, levantarme temprano y ser respetable.
La tragedia de la vejez no es ser viejo, sino haber sido joven.
Poseía esa desordenada pasión por el placer, que constituye el secreto de la eterna juventud.
Los hombres se hacen viejos, pero nunca buenos.
La gente que es lo suficientemente vieja para saber lo mejor, no sabe absolutamente nada.
Tú siempre adoptas una actitud perfectamente inmoral frente a la vida. No eres aún lo bastante viejo para hacer eso.
Los niños empiezan por amar a sus padres; cuando crecen los juzgan; algunas veces los perdonan.
La vacilación de cualquier clase es un signo de decadencia mental en los jóvenes y de decadencia física en los viejos.
Los asuntos domésticos hacen envejecer rápidamente y distraen la mente de otras cosas más elevadas.
Es lo bastante viejo para hacer el mal y no lo suficiente para ser listo.
El placer es la única cosa para la que debería vivirse. Nada envejece tanto como la felicidad.
Cuando un hombre tiene la edad suficiente para hacer el bien, también la tiene para hacer el mal.
Los viejos lo creen todo, los adultos lo sospechan todo, mientras que los jóvenes lo saben todo.
La condición para ser perfecto es estar ocioso; para alcanzar la perfección hay que ser joven.
Hay algo trágico en el enorme número de jóvenes que comienzan su vida bien orientados y terminan por adoptar alguna ocupación útil.
No hay nada como la juventud. Los de edad mediana tienen la vida hipotecada. Los viejos están en el desván de la vida. Pero los jóvenes son los amos de la vida. La juventud tiene un reino esperándola. Todo el mundo nace rey y la mayoría de la gente muere en el exilio, como la mayoría de los reyes.
La juventud actual no tiene ningún respeto al pelo teñido.
El alma nace vieja y se va haciendo joven. Esa es la comedia de la vida. El cuerpo nace joven y se va haciendo viejo. Esa es la tragedia.
El placer para el cuerpo bello, el dolor para el alma hermosa.
Puedo simpatizar con todo, excepto con el sufrimiento.
El peso de este mundo es demasiado grande para que un solo hombre pueda soportarlo, y la tristeza del mundo demasiado fuerte para que un solo corazón pueda sufrirla.
Sin duda, en esta carta que me veo obligado a escribirte sobre tu vida y la mía, el pasado y el futuro, las cosas dulces convertidas en amargura y las cosas amargas que aún pueden ser trocadas en dulzura, ha de haber mucho que hiera tu vanidad en lo vivo. Pero, si así fuera, vuelve a leerla una y otra vez hasta acabar con tu vanidad. Y si encuentras en ella algo que te parezca una acusación injusta, recuerda que siempre debería uno darse por contento de que hubiese alguna falta capaz de serle imputada injustamente. Pero si, a la vez, hay en esta carta algún pasaje que haga acudir las lágrimas a tus ojos, no las contengas, llora, como lloramos
los que estamos en la cárcel, donde el día, no menos que la noche, está hecho para llorar. Es lo único que aún puede salvarte. Si, en vez de ello, vas con lamentaciones a tu madre para que ella te halague y consuele, volviéndote a tu acostumbrada vanidad y satisfacción de ti mismo, en ese caso, será señal de que estás irremediablemente perdido. En el momento en que encuentres una falsa excusa de tu conducta, es seguro de que no tardarás en hallar otras ciento y acabarás por ser exactamente lo mismo que fuiste antes.
Los que vivimos en prisión, sin más acontecimiento en nuestras vidas que el dolor, tenemos que medir el tiempo por los latidos de sufrimiento y el registro de los momentos amargos. No tenemos otra cosa en que pensar. El sufrimiento es el medio por el cual existimos, ya que es el único medio por el que somos conscientes de la existencia, y el recuerdo de los sufrimientos pasados nos es necesario como prueba y evidencia de nuestra subsistente identidad.
Sufrir es un solo larguísimo momento. No podemos dividirlo en estaciones. Sólo podemos registrar sus caprichos y escribir la crónica de su retorno. Para nosotros, el tiempo en sí no avanza. Solamente gira. Parece dar vueltas en torno a un único centro de dolor. La inmovilidad paralizadora de una vida cuyas circunstancias están reguladas según un patrón inmutable, de modo que comemos y bebemos, dormimos y rezamos, o por lo menos nos arrodillamos para rezar de acuerdo con las leyes inflexibles de una fórmula de hierro; esta condición de inmovilidad, que hace que cada horrible día sea exactamente igual al anterior en cada uno de sus detalles, parece comunicarse a esas
fuerzas externas cuya esencia misma es el cambio incesante.
Lo más terrible de la vida en la cárcel no es que destroce el corazón -los corazones están hechos para ser destrozados-, sino que lo convierta en piedra.
Si la resolución de llegar a ser un hombre mejor es un acto de puritanismo empírico, el haber llegado a ser un hombre más profundamente humano es el privilegio de los que han sufrido.
La mayoría de las personas malgastan sus vidas por un altruismo malsano y exagerado y, en resumen, están obligados a hacerlo así. Se encuentran rodeados de una pobreza atroz, de una repulsiva fealdad y una espantosa miseria y se dejan conmover inevitablemente por todo eso. Las emociones del hombre se excitan más rápidamente que su inteligencia, y es mucho más fácil simpatizar con el dolor que con el pensamiento. Por eso los hombres emprenden la tarea de remediar los males que ven de manera muy seria y sentimental y con miras admirables, aunque erróneas. Pero sus remedios no curan la enfermedad, simplemente la prolongan. Desde luego, sus remedios son parte de la enfermedad.
La miseria y la pobreza son tan absolutamente degradantes y producen un efecto tan paralizador sobre la naturaleza del hombre, que ninguna clase es realmente consciente de su propio sufrimiento.
La música le crea a uno un pasado del cual ha estado ignorante y lo llena de una tristeza que ha estado escondida a las propias lágrimas.
Los corazones reviven al ser heridos. El placer puede convertir un corazón en piedra, la riqueza puede endurecerlo, pero el dolor no puede romperlo.
A veces se les indica a los pobres que deben ahorrar. Pero recomendarle el ahorro a los pobres es a la vez grotesco e insultante. Es como aconsejar al que se está muriendo de hambre que no coma tanto.
Tras la alegría y la risa puede haber un temperamento grosero, duro e insensible. Pero detrás del dolor siempre hay dolor. La tristeza, a diferencia del placer, nunca lleva máscara.
Todo, para ser verdad, debe convertirse en religión.
La religión es lo que sustituye de forma elegante a la fe.
El escepticismo es el comienzo de la fe. Los dioses son extraños. No sólo convierten nuestros vicios en instrumentos de castigo, sino que también nos llevan a la ruina aprovechando lo que hay en nosotros de bueno, dulce y humano.
Sólo es espiritual todo aquello que modela su propia forma. No hay una sola degradación del cuerpo que no deba contribuir a espiritualizar el alma.
Cristo fue no solamente el supremo individualista, sino el primero en la historia. Se ha querido hacer de él un vulgar filántropo o lo han colocado como altruista entre los ignorantes y los sentimentales. Pero en realidad no fue ni lo uno ni lo otro. Vivir para los demás como objetivo consciente y deliberado no era su credo. Cuando dice: "Perdonad a vuestros enemigos", no lo dice por amor al enemigo, sino por amor a uno mismo y porque el amor es más bello que el odio. Cuando aconseja al joven rico: "Ve y vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres", no está pensando en la situación de los pobres, sino en el alma del joven, el alma que la riqueza estaba desfigurando.
Hay solamente una cosa peor que la injusticia y es la justicia sin su espada en la mano. Cuando el derecho no es la fuerza, es el mal.
Cuando los dioses desean castigarnos, atienden nuestros ruegos.
Las religiones mueren cuando se comprueba que son ciertas. La ciencia es el registro de las religiones muertas.
Sólo los dioses gustan de la muerte: Apolo desapareció, pero Jacinto, que los hombres decían que se había matado, vive aún. Nerón y Narciso están siempre con nosotros.
El hecho de que Dios ame al hombre nos muestra que, en el orden divino de las cosas ideales, está escrito que el amor eterno será dado a quien sea eternamente indigno de él.
El misterio final reside en uno mismo. Y ahora ha llegado el momento de poder decir con toda sencillez y sin afectación que los dos momentos cruciales de mi vida fueron cuando mi padre me envió a Oxford y cuando la sociedad me envió a prisión.
¿Quiere conocer en qué consiste la tragedia de mi vida? Pues en que he puesto mi genio en mi vida; sólo mi talento lo he puesto en mis obras.
Tomé el teatro, la forma más objetiva que se conoce del arte, y lo convertí en un modo de expresión tan personal como el poema lírico o el soneto. Traté el arte como la realidad suprema y la vida como una simple ficción. Resumí todos los sistemas en una frase y toda la existencia en un epigrama. Lo que era para mí la paradoja en la esfera del pensamiento, lo fue la perversidad en la esfera de la pasión.
Querida y amada: Yo estoy aquí y tú en las Antípodas. Cosa odiosa que aparta nuestros labios de los besos, aunque nuestras almas son una. ¿Qué puedo decirte en una carta? Nada de lo que quisiera decirte. Los mensajes que los dioses se intercambian no viajan en tinta sobre papel y ni siquiera tu presencia física te haría aquí más real, porque siento tus dedos en mi pelo y tu mejilla rozando la mía. El aire está lleno de la música de tu voz, mi alma y mi cuerpo ya hace mucho tiempo que parecen no ser los míos, sino que parecen estar unidos a los tuyos en un éxtasis exquisito. Me siento incompleto sin ti.
Muchacho mío: Tu soneto es encantador y es una maravilla que esos labios tuyos de pétalos de rosa no se hayan hecho menos para la música de la canción que para la locura de los besos. Tu esbelta alma dorada oscila entre la pasión y la poesía. Yo sé que Jacinto, a quien Apolo amaba con locura, eras tú en tiempo de los griegos.





































































































































































































































































































































































































































































































































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