La señora López ha temido la rara fortuna de encontrar un taxi libre. Pero de camino, la señora resultó tan charlatana que el señor pierde la paciencia.
“Lo siento señora, pero no oigo nada de lo que dice, pues soy sordo como una tapia y mi audífono se ha estropeado”.
Al enterarse la señora cortó la charla. Mas apenas bajo del coche se dio cuenta que el taxista mentía.
¿por qué?
Si no ha podido resolver el problema a primera vista, pruebe a ponerse en lugar de la señora, reconstruyendo mentalmente toda la serie de sucesos. ¿Que es lo primero que haríamos al tomar un taxi? Desde luego, decirle al conductor nuestro destino. Pero si el taxista fuese sordo, ¿cómo podría saber adónde queremos ir? La señora, se dio cuenta de que el taxista no podía ser sordo, pues supo llevarla hasta la dirección que ella le dio.
En un restaurante un cliente se sobresaltó al encontrar una mosca en su café.
Pidió al camarero que le trajese una nueva taza.
Tras tomar un sorbo, el cliente dijo: -
“Esta es la misma taza de café que tenía antes!” - ¿Cómo lo supo?
respuesta
RESPUESTA (Pasa el ratón apretando el botón derecho por aqui abajo) El cliente había pùesto azúcar en el café antes de hallar la mosca. Al probar el café vió que estaba dulce.